Ana María Aboglio plantea la cuestión animal desde la posibilidad de una "disolución de la subjetividad antropocentrista", aquella que siempre ha elevado su voz por encima de todas las otras voces de lo viviente y se ha instaurado como voz de la ley, del padre, de la autoridad, desde la soberbia de considerarse superior y excepcional, y desde la prerrogativa autoasumida de indicarle a cada forma de vida qué lugar le corresponde en una jerarquía erigida por la voz del humano. Por eso, la voz animal siempre ha sido acallada o no escuchada.
Este libro plantea la posibilidad de otra experiencia con los otros animales, que implica un modo de ser-con, no invasivo de la diferencia, no avasallador de la otredad. Aboglio nos invita, entonces, a la escucha de ese alfabeto del silencio y nos deletrea algunos de sus sintagmas.
Del prólogo de Mónica B. Cragnolini